Clamé al Señor, escuchó mi voz
y me libró de los que me atacaban. Encomienda a Dios tus afanes y él te
sustentará.
Dum clamárem ad Dóminum, exaudívit vocem meam ab
his, qui appropínquant mihi: Iacta cogitátum tuum in Dómino, et ipse te enútriet.
Oremos:
Inspira, Señor, nuestras acciones y dirígelas con tu gracia, para que todo
cuanto emprendamos lo iniciemos en tu nombre y podamos llevarlo a término por
tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Hoy pongo delante de ti la
bendición y la maldición
Lectura del libro del
Deuteronomio
30, 15-20
Esto dice el Señor:
"Mira, hoy pongo ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas
los mandamientos del Señor tu Dios que yo te prescribo hoy, amando al Señor tu
Dios, siguiendo sus caminos y observando sus mandamientos, sus leyes y sus
preceptos, vivirás y serás fecundo, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra
a la que vas a entrar para tomar posesión de ella. Pero si tu corazón se
desvía, si no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y
les das culto, yo declaro hoy que ustedes morirán irremediablemente; no vivirán
mucho tiempo en la tierra a la que entrarán para tomar
posesión de ella después de pasar el Jordán.
Pongo hoy por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; ante ti están la
vida y la muerte, la bendición y
uniéndote a él, pues él es tu vida y el que garantiza tu presencia en la tierra
que el Señor juró dar a tus antepasados, a Abrahán, Isaac y Jacob".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 1, 1-2.3.4-6
Dichoso el hombre que confía
en el Señor.
Beátus vir qui pósuit Dóminum
spem suam.
Dichoso el hombre que no sigue
el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni
se sienta con los arrogantes, sino que pone su alegría en la ley del Señor,
meditándola día y noche.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui pósuit Dóminum
spem suam.
Es como un árbol plantado junto
al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le
sale bien.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui pósuit Dóminum
spem suam.
No sucede lo mismo con los
malvados ni los pecadores en la asamblea de los justos, porque el Señor protege
el camino de los justos, pero el camino de los malvados lleva a
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Arrepiéntanse, dice el Señor; porque ya está cerca el Reino de los cielos.
Paeniténtiam ágite, dicit Dóminus; appropinquávit regnum caelórum.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El que pierda su vida por mí, la
salvará
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
9, 22-25
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos que el Hijo del hombre tenía que sufrir mucho, que sería rechazado
por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que lo matarían y que al
tercer día resucitaría.
Entonces se puso a decir a todo el pueblo:
"El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con
su cruz de cada día y me siga.
Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por
mí, ése
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, con bondad estas ofrendas
que te presentamos, para que nos alcancen tu perdón y den gloria a tu nombre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Significación espiritual de la
Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos
purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a
la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que
nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Señor, crea en mí un corazón
puro, renuévame por dentro con espíritu firme.
Cor munda crea in me, Deus, et spíritum rectum ínnova in viscéribus meis.
Oremos:
Favorecidos con el don del cielo te pedimos, Dios todopoderoso, que esta
Eucaristía nos alcance siempre el perdón y
Por Jesucristo
Amén
.